SIN MUERTE NO HAY VIDA

SIN MUERTE NO HAY VIDA

En algún momento de la historia nuestros ancestros, conectados y sabiéndose natura, aceptaban, celebraban y adoraban la muerte como un proceso indispensable de la vida.

Cómo cultura agrícola, sabían que la Madre Tierra se mostraba oscura y muerta durante largos periodos de tiempo para luego, en Primavera, volver a explotar de vida y color.

La Tierra moría, literalmente, pero luego se regeneraba a través de las flores, la lluvia, los insectos polinizadores… todo fluye, todo pertenece, todo es.

Poco a poco se fue instalando en nosotros una cultura pastoril, un movimiento en lo que lo importante era la res y su alimento, sin conciencia de renovación o agotamiento de recursos: cuando se desertizaba una zona, se movían a otra.

No había proceso de regeneración para estas culturas pues la muerte era algo impuesto por ellos, que decidían cuando y como moría la res.

Mucho tiempo después, unos 8000 años aproximadamente, aquí nos encontramos nosotros, herederos de esa mente consumidora y agotadora de recursos: en un planeta agonizando, con unas humanidades destructoras, dominadoras y totalmente desconectadas de su propia naturaleza animal… olvidadizas de que la muerte es una etapa más y que somos totalmente responsables de lo que dejamos en esta vida para generaciones futuras.

Esta noche tenemos una oportunidad para reincorporar la muerte como algo natural en nuestras vidas… quien sabe: quizás siendo conscientes de la muerte, aprendamos a disfrutar la vida y a volver a honrarla, deseando eso también para nuestra descendencia y empezando, no solamente a tener consciencia de regeneración natural, sino también siendo coherentes e instalando en nuestras vidas relaciones y sistemas políticos solidarios y participativos.

“Vivimos como si nunca fuéramos a morir y morimos como si nunca hubiéramos vivido”.

Feliz noche de la muerte.

 

Barcelona, 31 de octubre de 2016

Esperança Ordóñez

Psicología Integrativa (Col. 22.069)

637 740 193

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